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Reflexión sobre la situación actual del hecho educativo en Venezuela

Partiendo desde el principio de que la educación en Venezuela es un hecho, la siguiente reflexión estará fundamentada sobre la “cantidad” y “calidad” de la misma, basándose en las estrategias de aprendizaje proporcionadas por el tutor, así como también en experiencias propias.

En la etapa de formación básica, prácticamente no había limitantes y el individuo tenía diversidad de alternativas para dar inicio a su escolaridad. Pero ya culminada esta fase, para nadie es un secreto que el acceso a la educación superior en nuestro país hasta no hace mucho tiempo estaba limitada solo a los realmente pudientes, ya fuese económica o talentosamente hablando. Solo tratar de entrar a una universidad o tecnológico público, generaba impaciencia y en algunos casos hasta desmotivación. Realmente era un camino plagado de procesos de admisión lentos y ralentizados, inscripciones dilatadas y multiplicidad de pruebas específicas, solo teniendo éxito el futuro alumno con un excelente promedio académico, o bien, aquel que tuviese una asistencia extra: un sujeto dentro de la casa de estudios el cual facilitara la matriculación. La única alternativa al rechazado por las instituciones públicas, o al interesado por comenzar sus estudios superiores de manera inmediata y sin ningún tipo de retraso en su crecimiento profesional, eran las casas de estudio privadas; costosas y en su mayoría discriminadas por el gremio. Solo era el realmente interesado o aventajado quien lograba la meta de formarse profesionalmente.

Ahora bien, en la actualidad, los inconvenientes anteriormente descritos están prácticamente derrocados, y se puede afirmar casi de manera general, que la educación superior está al alcance de todo el pueblo venezolano. Multiplicidad de oportunidades existen en el presente: procesos de admisión más accesibles en la educación pública, creación de nuevas casas de estudios gubernamentales con pluralidad de núcleos y ejes repartidos por todo el territorio nacional, así como diversos planes de subvenciones o becas, subsidios y contribuciones económicas para el interesado en la educación privada. Todo lo anteriormente expuesto, abre paso a la formación integral de quienes desean participan en procesos educativos como personas dignas y futuros profesionales competentes, dándole cabida al ciudadano capacitado para contribuir con su desarrollo, y promoviendo así la proyección social vinculada al desarrollo socioeconómico, ambiental, cultural y pedagógico de la comunidad. Además, el paradigma tradicional va cambiando y la nueva escuela está surgiendo; los medios de enseñanza actuales aprueban la adquisición de nuevos mecanismos y métodos, los cuales permiten el descubrimiento y la utilización de nuevos conocimientos complementando la formación tradicional, en oposición a los ortodoxos dogmas existentes que describen el hecho de “como” educar.

Dentro del mismo orden de ideas, pero desde una perspectiva de superioridad y excelencia de la educación, se encuentra inmerso un gran problema, el cual no es más que la calidad de la formación impartida en las noveles casas de estudios gubernamentales, así como también en diversas instituciones privadas. Si bien es totalmente inadecuado catalogar de manera general a todos los docentes de los entes mencionados con anterioridad, no se puede ocultar el sol con un dedo y restar importancia al inconveniente planteado, donde reina una cantidad asombrosa de educadores no preparados para impartir conocimiento, el cual solo es reclutado por la baja remuneración económica que se les otorga sin importar sus credenciales académicas, así como de unidades curriculares que no están a la altura de las impartidas por las instituciones de renombre. Citando un ejemplo aleatorio, se puede mencionar la situación del abogado egresado de la Universidad Bolivariana de Venezuela, que según investigaciones realizadas por el gremio jurídico venezolano, no están capacitados para ejercer la profesión, porque apenas reciben el 45% del contenido de las asignaturas cursadas en las demás universidades del país. No es deseo infravalorar el esfuerzo de nadie en esta reflexión, si no, de una manera u otra, no contribuir con la indiferencia educativa.

Para concluir quisiera compartir un pensamiento personal: una casa de estudios no es una empresa, sea lucrativa o no.

Lecturas recomendadas:

Si deseas copiar… copia, pero dale el crédito a quien se lo merece…

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Categorías:Formación
  1. betty godoy
    26/10/2013 en 8:28 AM | #1

    Me gustaria saber su profesion o titulo para citarlo

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